No es la primera vez que hablamos de cine cutre en Zurcheva, y, lamentablemente para vuestras neuronas, tampoco será esta la última (adelanto una futura review de Luna Nueva y otra -que prometí hace tiempo y, malvado de mí, aún no he hecho- de Troll 2).
Al grano. ¿Qué demonios es esto de R.O.T.O.R.?
R.O.T.O.R. es una película de 1989 dirigida, escrita y producida por el archiconocido (nótese la ironía) Cullen Blaine. Me puedo imaginar qué tenía Blaine en la mente cuando escribía el guión de R.O.T.O.R., y voy a aprovechar esto para explicar la fantabulosa historia que ésta cuenta.
Terminator mola. Terminator da pasta. Pero Terminator no lo tiene todo… me explico.
R.O.T.O.R. es un proyecto de superpolicia robot con bigote (detalle importante) creado por Coldyron (nótese el brillante juego de palabras entre Cold – frío y Yrom – Iron – Hierro), un científico-policía-karateka-cowboy-guaperas y, sin duda, carismático.

carisma. (Del lat. charisma, y este del gr. χάρισμα, de χαρίζεσθαι, agradar, hacer favores). 1. m. Especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar. 2. m. Coldyron
Pero R.O.T.O.R. va más allá de las cualidades de Terminator. R.O.T.O.R. sabe taichí, yoga, aerobic y, además…tiene un chasis de primera calidad (indispensable ver vídeo adjunto).
La trepidante trama arranca con Coldyron viajando en el tiempo. No, no es broma.
Tras este sorprendente viaje en el tiempo mediante el cuál nuestro intrépido protagonista ha ganado 10 minutos de sueño (tonto no es, el tío), se calza sus botas de vaquero, se empastilla (en ningún momento de la película se revela el motivo) y se prepara un café.
Pero no de sólo viajar en el tiempo vive Coldyron. Nada más despertar, se toma un puñado de pastillas (no se revela el motivo en toda la película), prepara un café y se lo da a su caballo (¿?¿?¿?¿?¿?) y hace explotar arbustos con una especie de explosivo de cuerdas (¿?¿?¿¿?etc). Desde luego, la cosa promete.
Tras esto, Coldyron nos explica con una voz en off molona que es un científico de la leche, y que es un crack. Ah, y que ha hecho tales avances en la robótica que le cuesta distinguir entre humanos y robots.
Lo dice unos segundos antes de que aparezca ÉSTO:
Un robot con cuello de papel de plata y gorra de policia, tartamudo, que cuenta chistes malos y lee cómics. Ah, y junto Coldyron y un científico profundamente imbécil que pretende ser gracioso (el de la derecha de la imagen superior), es uno de los dirigentes del proyecto multimillonario R.O.T.O.R.
El día continua con una presentación del proyecto por parte de nuestro atractivo protagonista, que es la que podéis ver en el primer vídeo de este post.
Pero, de pronto, las cosas se tuercen. Si es que las cosas se pueden torcer en una película en la que los caballos beben café, los robots policias hacen aeróbic y los científicos vaqueros viajan por el tiempo.
Uno de los superiores de Coldyron, un político corrupto y malvado, intenta intimidar a nuestro héroe, inútilmente, ya que necesitan que el proyecto sea entregado en 60 días, cuando supuestamente se calculaba que no podía ser finalizado en lo menos 60 meses (o así). Diálogos interesantisimos y trascendentes en los que se introducen complejas tramas políticas.
A destacar frases cómo ” Haré más ruido que dos esqueletos haciendo el amor en un ataúd de hojalata”, “Por la misma razón por la que un perro se lame: porque puede”, “¿Te estás enterando, vaquero?”, “¿Y sabes lo que me llamó? Ciudadano desconocido. ¡Porque puede convertirme en un ciudadano desconocido en sesenta segundos!”, y un largo etc.
Después de estos momentos de espeluznante tensión, Coldyron abandona el proyecto dejándolo a manos del científico idiota y el robot de papel de plata. Pero la cosa no acaba ahí: a causa de un desafortunado accidente, R.O.T.O.R. es liberado con una única orden.
Juzgar y ejecutar.
La semana que viene, más.









