El caso Mari Luz y la justicia de Ana Rosa Quintana


Que la televisión de este país está podrida no es ningun secreto. Claro que hay cadenas y programas que intentan huir, en mayor o menor medida, de ese circo mediático del morbo y el cotilleo inmoral en que se ha convertido, pero ante noticias como ésta uno no puede hacer más que alegrarse de que, hace ya unos años, servidor decidiese ver la caja tonta con más o menos la misma frecuencia con la que se alinean los planetas.


Entrando en materia: a estas alturas, pocos desconocerán los antecedentes. El 13 de enero de 2008, Mari Luz, una niña onubense de 5 años, desaparecía sin dejar rastro. Dos meses después, el caso comienza a esclarecerse con la aparición del cuerpo ahogado de ésta, y con el primer claro sospechoso,  Santiago del Valle, con antecedentes penales relacionados con abusos sexuales a menores, y residente en las inmediaciones del suceso.
Desde entonces, el caso no ha dejado de ser incesante fuente de noticias y polémicas, en las que las declaraciones de los inculpados entorpecían la resolución de éste, a base de contradicciones y exculpaciones.

Sin embargo, el 25 de febrero de 2011, hace unos escasos días, se emitía en el programa de Ana Rosa Quintana, a modo de exclusiva, la declaración de la mujer del acusado, Isabel García, en la que finalmente confesaba la culpabilidad de su marido.

Ya de entrada resulta francamente increíble que, tras 3 años de investigación, dichas palabras hayan surgido frente a una cámara de televisión y no frente a un juez… y es que no es difícil conjeturar que la lucrativa maquinaria televisiva ha hecho uso de todas sus cartas en esta jugada.

Por ello, no es sorprendente que en cuestión de días haya salido a la luz todo el proceso de implacable persecución a la que los reporteros de Telecinco han sometido a Isabel García: la siguieron a lo largo de días, la acompañaron a desayunar, comer y cenar con cámaras y micrófonos enfundados, interrogándola y presionándola, indiferentes de los evidentes ataques de ansiedad e inestabilidad psicológica de ésta, con un único propósito: conseguir la exclusiva.

Claro que de cara a los medios Ana Rosa y su equipo se han apresurado a declarar que han hecho todo esto por “honor a la verdad”, por hacer justicia. No nos engañemos: nuestra justicia puede ser endeble y, probablemente, en muchos casos insuficiente, pero los jueces están para juzgar, y las televisiones -o eso se suponía- para informar.

No hace falta ver el vídeo entero que ha revelado El Mundo para hacer latente que eso que vimos en el programa de Ana Rosa poco o nada tiene que ver con el periodismo, y es que sinceramente me cuesta creer que la interrogadora (¿reportera?) de Isabel García, hipócrita y despechada, pretenda hacer justicia arrancando unas declaraciones a una persona con serios problemas psicológicos, sometiendola a un trato que, merecido o no, nunca deberíamos haber visto de manos de un supuesto medio “informativo”.

Comentando la noticia ayer con Endless, sin embargo, ella me decía que no tenía exactamente la misma opinión sobre el vídeo revelado por El Mundo, ya que en su opinión muy seguramente Isabel García no padecía en éste más que un severo caso de cuentitis, con tal de evitar a los periodistas. Personalmente, la cuestión va mucho más allá de ésto (aunque no deja de ser importante recalcar, como así lo han divulgado varios medios, que Isabel García es realmente discapacitada psíquica).

Así pues, la justícia de la que se enorgullece y promueve Ana Rosa Quintana es la justícia que debería justificar acosar a una discapacitada hasta arrancarle una confesión a cualquier precio (y, sinceramente, en el estado en el que aparecía Isabel García en el vídeo, lo mismo podía haber declarado a su marido culpable como haber afirmado con total convicción que era una rana).

¿De verdad queremos tener un grupo de periodistas carroñeros haciendo “justicia” en nuestras calles? ¿Esos presuntos periodistas que llenan nuestras pantallas de sensacionalismo, morbo, caspa y patrañas, y que no dudan en inventar una exclusiva en caso de no encontrarla? (y otro punto a tener en cuenta: al principio de la investigación del caso, Isabel García ya había dado parte de la culpabilidad de su marido, retractandose a última hora).

Lo peor de todo es que sí, supongo que tenemos la televisión que nos merecemos. Por cada minuto que alguien decide dejar su tiempo en manos de los profesionales de la barbaridad y la desinformación, por cada vez que se aplaude una noticia de este tipo, una noticia que, en palabras de Ana Rosa, «todo periodista hubiese querido dar».

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11 pensamientos en “El caso Mari Luz y la justicia de Ana Rosa Quintana

  1. Bueno, yo más que un caso de cuentitis decía que veo a la mujer muy teatrera (véase desmayo medio fingido). No he escuchado tanto de la notícia cómo para saber que estaba diagnosticada de un trastorno psíquico, aunque considero que no hace falta leer mucho para darse cuenta de ello. Y ya no sólo hablando del desmayo, sino las claras acusaciones que hacía contra su cuñada, diciendo que ella había sido la asesina de la niña y se lo había confesado en no sé qué momento, que el marido la había asesinado “accidentalmente”, etc.

    Respecto a lo demás, te doy la razón en lo que dices (es que por el teléfono no sé qué nos pasó que no nos poníamos de acuerdo, oye), la televisión se apropia un asunto del que no deberían encargarse ellos. ¿El porqué? Más claro imposible:
    sacar información a la mujer del asesino = exclusiva por parte de telecinco = dinero.

    Como me alegro de no ver la televisión.

  2. es la primera vez que te leo y me dio por comentar 🙂
    pero es que el tema me saca de quicio.

    me enerva el periodismo, una profesión que ha perdido cualquier tipo de fin y credibilidad, una profesión que cada vez sirve de menos y cada día pierde más su profesionalidad.

    el periodismo sirve para informar, para dar a conocer de una manera fiel la realidad. y ojo, no entro en objetivismo o subjetivismo porque es lógico que todo el mundo quiere de la información una interpretación medianamente ideológica. pero es que lo del periodismo no tiene nombre ya.
    refugiándose en el supuesto papel del periodismo como guardián de esta sociedad, ha tomado un papel que no le toca, como el de justiciero. cada día que pasa pierde más la decencia y el respeto, por el trabajo de instituciones y personas.

    en fin, idiota la gente que deja a esos supuestos profesionales hacer semejante mierda. supongo que son los mismos que dejan que 30 minutos de un telediario se dediquen a las declaraciones monosilábicas de un deportista.

    • No puedo estar más de acuerdo con lo que dices. La realidad es muy triste, y es que pocos oficios se han prostituído tanto como el periodismo… sin embargo, el problema es claro: la gente pide morbo, la tele da morbo. ¿O es que acaso alguien cree que Belén Esteban está en Telecinco por simple capricho de la cadena? Si nadie viese esas porquerías, esa mujer no tendría ni el trabajo ni el dinero que tiene.
      Pero la cuestión es que lo que más me jode es que haya gente como Ana Rosa que intente colar su sensacionalismo como periodismo del más alto nivel y rigor(bueno, ya intentó, en vano, colar un libro que ni había escrito ella).

  3. Yo se que és realmente “fuerte” de ver la presión que la periodista ejerce sobre la señora y tal pero… podria haberlo soltado todo eso mucho antes cuando estubo ante el juez, si durante 2 años ha tenido el reskemor ahi dentro y ya no podia mas y lo ha soltao aquí… pues una pena.

    Que la señora igual es descacitada psíquica y tal pero Mariluz es discapacitada fisica, tangible y total; la pobre niña no se lo merecia.

    En fin sobre la prensa rosa y sus métodos ya sabeis lo que se dice, lo importante es que hablen de uno, ya sea bien o mal.

    cuidaros!!

    • Ojo que con este post no quería hablar de la culpabilidad o no del presunto asesino y su mujer, si no del papel que está intentando adoptar el equipo del programa: un papel no solo mal llevado, si no que además tampoco le corresponde.
      En este caso está bastante claro que Santiago del Valle y Isabel García no son precisamente santos, pero me niego a defender lo que ha hecho la cadena. Supongamos el caso de que, de pronto, Telecinco empieza a creerse el Juez Dredd de la televisión, y empieza a acosar a todo sospechoso de crimen. Bajo determinada presión psicológica, todos somos capaces de confesar cualquier cosa (que se lo pregunten si no a La Inquisición…).
      E insisto: Mari Luz no se merecía nada de ésto, pero tampoco se merecía que convirtiesen su muerte en un espectáculo. Un asesinato es un tema que jamás debería tocarse en un programa de marujas.

  4. La gente ya no tiene criterio del bien o del mal. Y cada vez vamos a peor, en cualquier sector.
    Y sí, merece la pena tener la tele apagada por un bien mental. Porque los que salen, son chusma adinerada, ya el que tiene criterio, objetividad o un mínimo de decencia NO VENDE.

    • Ese es el problema… la gente pide carnaza, morbo, sensacionalismo. Nos dan lo que aclama el pueblo.
      Telecinco ha sabido explotar totalmente ese filón, prostituyendo su programación, degenerando la propia degeneración.
      Yo creo que se acabará convirtiendo en un canal de pedos 24 h.

  5. Hola chic@s!!

    Hacía mucho tiempo que no os leía, pero cuando habéis tocado este caso… Hay cosas que me indignan y esta es una de ellas.

    El periodismo ha perdido el norte; se prima la noticia por encima de todo lo demás, da igual si para ello se tienen que pisar los derechos de alguien o si se destapa algo que estaba bajo secreto de sumario. Esto último no es lo que ocurrió con el caso Mariluz, aunque sí recuerdo algunas operaciones antidroga que han quedado medio anuladas porque algún listillo pensó que iba a dar la noticia de su vida…

    El periodismo no está por encima de la ley y ya es hora de que algunos se ven cuenta y paguen por ello. Me hace mucha gracia escuchar a Ana Rosa quejándose de que van a la caza de la paloma mensajera (en referencia al hecho de que legalmente son muy discutibles sus métodos)… ¿palomas mensajeras?… yo los llamaría buitres…
    Sinceramente, si la “reportera” quería medrar en Tele5, podría haberse ligado a algún directivo o haberse líado a gritos con la Esteban (así seguro que la cogen…) pero al menos habría conservado algo más de dignidad (no mucha más, pero vamos…).

    En referencia a si esta señora padece alguna alteración psíquica, yo no me atrevería a afirmarlo o a negarlo, y menos con 4 minutos de vídeo… es evidente que finge que se marea, pero es que una de las principales características de los pacientes psiquiátricos es que simulan mareos, convulsiones… sobre todo cuando quieren evitar ciertas preguntas o a ciertas personas; es su manera de protegerse. Otra persona ante tal presión seguramente se habría largado, no habría dejado a la “periodista” que le cogiera el móvil… y para mí eso le ofrece el beneficio de la duda.

    Hala, majos, nos vemos…

    • A mí me da vergüenza ajena en lo que están convirtiendo el gremio. Echo muchísimo de menos ver reporteras y periodistas que no parezcan salidas de una pasarela o de un circo (por lo de los kilos de maquillaje): hay mucho de belleza en unas palabras bien dichas, y hoy en día no hay rastro de ello por la televisión.
      No hay criterio ni rigor, si no hay noticia se inventa. Total, la gente suele creerse lo primero que oye.

      Me parece curioso también cómo, en los principio de su auge, la televisión tildaba internet como del más grande de los demonios (y muchas cadenas aún intentan hacer ver eso, antes de adaptarse a los nuevos tiempos); y es que, aunque la red es un auténtico caos informativo, es más fácil encontrar cierto rigor y profesionalidad (si uno sabe buscar bien, claro) en internet que en televisión.

      Volviendo al tema, que me he metido varios viajes a los cerros de Úbeda, no sé a ciencia cierta qué es fingido y qué no, pero lo que queda bien claro es el acoso que está sufriendo una persona que se niega a aparecer en televisión; culpable o no, uno debería tener derecho a decidir si quiere aparecer en un programa de cotilleo o no. Entiendo que por diversas causas y en según que contexto pueda permitirse al periodismo sobrepasar ciertos límites, pero creo que salta a la vista que ésta ni es una de las causas, ni es el contexto adecuado.

  6. Acoso y derribo, asi tendría que ser la definición de muchas cosas hoy en día. Y parece que la gente nunca tiene suficiente, es más triste que un circo romano …

  7. Archivadas las diligencias … me parece que el infierno está de fiesta, ya no habrá ética ni educación por abordar en “pro de la verdad” …
    Asco de país y de justicia en general.

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