Fanart de Mononoke

Aquí otra que tampoco se queda corta con la falta de tiempo. Ayer acabé el periodo de prácticas del máster (el primer periodo, vamos), así que después de trabajar 10h diarias sin descanso alguno, hoy al fin he podido descansar un poco. No demasiado porque mañana tengo que levantarme pronto, aunque siendo la hora que es, no voy por muy buen camino.

Y de hecho no iba a actualizar hoy el blog, pero es que he visto un Fanart de San, la protagonista de La princesa Mononoke (película obligada para todo aquel que no la haya visto) que me ha enamorado y he pensado que, aprovechando lo abandonado que tenemos el blog últimamente, merece la pena publicarlo por aquí.

Y de paso, desearos a todos Feliz Navidad :D!

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Y de paso, desearos a todos Feliz Navidad :D!

Nuestros 2 minutos de odio por Bin Laden

Hoy ha saltado la noticia de la muerte de Bin Laden. Americanos orgullosos ondean sus banderas, Obama obtiene un nuevo soplo de popularidad y líderes de todo el mundo felicitan la actuación y buen hacer del gobierno norteamericano. Todos contentos.

Y yo me pregunto… ¿aquí que ha pasado?

En cuestión de horas, se han divulgado y, posteriormente, desmentido, imágenes del cadáver del archiconocido terrorista; otro gran ejemplo de cómo nuestros medios de comunicación son torpes, fáciles de engañar y trivialmente manipulables.

Y, por desgracia, nosotros reunimos también muchas de estas características. Dicen que estamos en la era de la información, aunque se podría decir más bien que estamos en la era de la sobredosis de información. Nos bombardean a información, día tras día, minuto a minuto. Cientos y cientos de noticias que no tenemos tiempo a digerir, por lo que nos parece notablemente más que aceptable que nos las den bien masticadas y, porqué no, “reflexionadas” de antemano. Así, los medios cada vez tienden a mostrarnos su opinión sobre los hechos prácticamente por encima de los propios hechos, y nosotros cada vez tendemos más a hacer de la opinión de otros la nuestra.

Lamentablemente, algo que podría parecer tan exagerado realmente no lo es tanto. Recuerdo no hace mucho, estando en casa de un amigo, cómo su hermana, de unos 17 años, al ver una noticia de Gadafi en el telediario, comentaba que “daba mucho miedo, y a ver si lo mataban ya”. Y es que, como Orwell ya confabulaba en 1984, nosotros ya tenemos nuestros rincón del odio, nuestro propio Goldstein a quién odiar. Esos villanos, terribles y feos terroristas que aparecen por la televisión, de los que no conocemos más que lo que nos cuentan, pero que odiamos tanto. Esos terroristas que, curiosamente, meses antes negociaban con nuestros gobernadores, a los que compraban armas y estrechaban las manos con una sonrisa en la boca, esos terribles desalmados en los cuáles nuestros jefes de estado no repararon de su villanía por pura ¿ingenuidad?

Por esto mismo se me hace patético ver a norteamericanos celebrando la nueva, a los políticos felicitando la actuación estadounidense, a Obama ganando futuros votos por tal hazaña. Muchos la califican como “el triunfo de la libertad”, pero a mí me lo parece más bien el de la estupidez.

En primer lugar, por la inconsistencia de las pruebas del hecho. No creo que sea una locura pensar que ésto no es más que una estrategia para que Obama vuelva a ganarse el respeto de su nación (respeto que ganó básicamente por su cara más que por sus acciones, sinceramente) pocos días después de haber anunciado que volvería a presentarse en las elecciones.

Y, por otro lado, no hay que dejar de margen que Bin Laden nunca ha dejado de ser en sí una caricatura para todos nosotros. Son 10 años de impacto mediático en la que nos han mostrado que debemos odiarle y temerle, mostrandonoslo como el causante de todo mal… y sin embargo, no dejan de ser curiosos los vínculos económicos que unen a la familia bin Laden con la del expresidente Bush (tanto hijo como padre), ni tampoco pasa desapercibido el curioso hecho de que los atentados del 11S desencadenasen la excusa perfecta para que Estados Unidos iniciase una guerra en la que, curiosamente, parece que el mayor interés no era la “venganza” – o justicia, como los medios se apresuran siempre a matizar -, sino el petroleo.

Sea como sea, aquí tenemos a un novel de la paz reivindicando el asesinato, aquí tenemos a todos nuestros políticos vitoreándolo, y aquí tenemos a todos los que se alegran de que ese hombre tan feo y malo haya muerto, y que se haya hecho justicia.

Lo importante es que odiemos a quienes nos digan que debemos odiar. Así podemos dejar que nuestros benevolentes políticos puedan seguir haciendo lo que mejor saben hacer: matar, robar y manipular a sus anchas.

El caso Mari Luz y la justicia de Ana Rosa Quintana

Que la televisión de este país está podrida no es ningun secreto. Claro que hay cadenas y programas que intentan huir, en mayor o menor medida, de ese circo mediático del morbo y el cotilleo inmoral en que se ha convertido, pero ante noticias como ésta uno no puede hacer más que alegrarse de que, hace ya unos años, servidor decidiese ver la caja tonta con más o menos la misma frecuencia con la que se alinean los planetas.


Entrando en materia: a estas alturas, pocos desconocerán los antecedentes. El 13 de enero de 2008, Mari Luz, una niña onubense de 5 años, desaparecía sin dejar rastro. Dos meses después, el caso comienza a esclarecerse con la aparición del cuerpo ahogado de ésta, y con el primer claro sospechoso,  Santiago del Valle, con antecedentes penales relacionados con abusos sexuales a menores, y residente en las inmediaciones del suceso.
Desde entonces, el caso no ha dejado de ser incesante fuente de noticias y polémicas, en las que las declaraciones de los inculpados entorpecían la resolución de éste, a base de contradicciones y exculpaciones.

Sin embargo, el 25 de febrero de 2011, hace unos escasos días, se emitía en el programa de Ana Rosa Quintana, a modo de exclusiva, la declaración de la mujer del acusado, Isabel García, en la que finalmente confesaba la culpabilidad de su marido.

Ya de entrada resulta francamente increíble que, tras 3 años de investigación, dichas palabras hayan surgido frente a una cámara de televisión y no frente a un juez… y es que no es difícil conjeturar que la lucrativa maquinaria televisiva ha hecho uso de todas sus cartas en esta jugada.

Por ello, no es sorprendente que en cuestión de días haya salido a la luz todo el proceso de implacable persecución a la que los reporteros de Telecinco han sometido a Isabel García: la siguieron a lo largo de días, la acompañaron a desayunar, comer y cenar con cámaras y micrófonos enfundados, interrogándola y presionándola, indiferentes de los evidentes ataques de ansiedad e inestabilidad psicológica de ésta, con un único propósito: conseguir la exclusiva.

Claro que de cara a los medios Ana Rosa y su equipo se han apresurado a declarar que han hecho todo esto por “honor a la verdad”, por hacer justicia. No nos engañemos: nuestra justicia puede ser endeble y, probablemente, en muchos casos insuficiente, pero los jueces están para juzgar, y las televisiones -o eso se suponía- para informar.

No hace falta ver el vídeo entero que ha revelado El Mundo para hacer latente que eso que vimos en el programa de Ana Rosa poco o nada tiene que ver con el periodismo, y es que sinceramente me cuesta creer que la interrogadora (¿reportera?) de Isabel García, hipócrita y despechada, pretenda hacer justicia arrancando unas declaraciones a una persona con serios problemas psicológicos, sometiendola a un trato que, merecido o no, nunca deberíamos haber visto de manos de un supuesto medio “informativo”.

Comentando la noticia ayer con Endless, sin embargo, ella me decía que no tenía exactamente la misma opinión sobre el vídeo revelado por El Mundo, ya que en su opinión muy seguramente Isabel García no padecía en éste más que un severo caso de cuentitis, con tal de evitar a los periodistas. Personalmente, la cuestión va mucho más allá de ésto (aunque no deja de ser importante recalcar, como así lo han divulgado varios medios, que Isabel García es realmente discapacitada psíquica).

Así pues, la justícia de la que se enorgullece y promueve Ana Rosa Quintana es la justícia que debería justificar acosar a una discapacitada hasta arrancarle una confesión a cualquier precio (y, sinceramente, en el estado en el que aparecía Isabel García en el vídeo, lo mismo podía haber declarado a su marido culpable como haber afirmado con total convicción que era una rana).

¿De verdad queremos tener un grupo de periodistas carroñeros haciendo “justicia” en nuestras calles? ¿Esos presuntos periodistas que llenan nuestras pantallas de sensacionalismo, morbo, caspa y patrañas, y que no dudan en inventar una exclusiva en caso de no encontrarla? (y otro punto a tener en cuenta: al principio de la investigación del caso, Isabel García ya había dado parte de la culpabilidad de su marido, retractandose a última hora).

Lo peor de todo es que sí, supongo que tenemos la televisión que nos merecemos. Por cada minuto que alguien decide dejar su tiempo en manos de los profesionales de la barbaridad y la desinformación, por cada vez que se aplaude una noticia de este tipo, una noticia que, en palabras de Ana Rosa, «todo periodista hubiese querido dar».

Los tiempos mozos de Guillermo del Toro

De piedra me he quedado al ver este anuncio en el que Guillermo del Toro (El laberinto del fauno, Hellboy, El espinazo del diablo,…) hizo los efectos especiales…

…y el papel protagonista.

Hay que ver lo que le cambia a uno la barba…y los años.

Por cierto, hablando de años, feliz año nuevo a todos, que éste es mi primer post del año 🙂 xD

Visto en Uruloki

Series de dibujos animados que nunca deberían haber existido

Oportunistas, arriesgadas,… absurdas. Un breve recopilatorio de series infantiles que, por motivos difícilmente comprensibles, llegaron a existir.

Vamos a ello:


El ataque de los tomates asesinos

Corría 1978 cuando John de Bello, con un presupuesto irrisorio (tan irrisorio que se quedó sin fondos a media película) creó uno de los films de serie B más conocidos de la historia, ganándose a su vez un merecido hueco en las listas de peores películas jamás hechas.

Contra todo pronóstico, la película dejó tras de sí un considerable número de secuelas… y una serie de animación infantil:

Toxic Crusaders

Curioso también es el caso de cómo otro clásico de la serie B (bueno, en honor a la verdad, serie Z) se convirtió en un producto destinado al público infantil; todo ello, evidentemente, con un estricto filtro que libró a la versión animada de todo el sexo y gore de la original. Eso sí, de algo no se libraron: de la caspa.

Estamos hablando ni más ni menos de El vengador tóxico, de la archiconocida – quiero decir…en el mundillo xD – Troma:

Cabe remarcar, eso sí, que el pretexto del lanzamiento de la serie fue aprovechar el tirón comercial que tenía a principios de los 90 (doy fe de ello, que me encantaban xD) Las tortugas Ninja: mutantes, protagonistas bizarros y un marcado aire proecologista.

Sin embargo, parece que la cosa no les salió muy bien, y a pesar de que incluso llegó a ponerse a la venta bastante merchandising de la serie, se canceló al poco tiempo.

Por cierto, se rumorea que el director y uno de los máximos representates de Troma, Lloyd Kaufman, está en proceso de negociación actualmente para realizar un remake adaptado a todos los públicos de El vengador tóxico.

Y me callo ya, que se nota demasiado que me gusta El vengador tóxico xDDD

Pacman

Necesito, de verdad, que alguien me explique cómo surgen estas adaptaciones. Quiero decir… un circulo amarillo comiendo frutas y siendo perseguido por unos fantasmas. 2 temporadas. 43 episodios.

No, no consigo entenderlo.

Evidentemente, no cogieron al dedillo la trama del videojuego, pero lo cierto es que todo esto me parece tan inverosímil como el rumor de que Ridley Scott iba a dirigir una adaptación de Monopoly.

Lo siguiente: Parchís, la película. Ay, perdón, que eso ya existe xD

Y por último, el plato fuerte. La adaptación más estúpida, absurda y delirante jamás hecha. Con todos ustedes…

Rubik, the Amazing Cube

¡Oh, qué estropicio! ¡Las ventas de nuestro cubo de Rubik han bajado una barbaridad! ¿Cómo demonios volvemos a subir las ventas?

Nada, nada, fácil solución. Creamos una serie infantil. Le metemos al cubo una cara y decimos que es un cubo de Rubik mágico (WTF xD), llamado Rubik (imagino que a esas alturas ya les salía humo de la cabeza, del gran derroche de ingenio) que puede volar y tiene superpoderes, y que sólo puede estar vivo si lo resuelven.

De verdad, ésta sí que me están entrando ganas de verla… el guión parece ser fruto de unos hiperdrogados Ed Wood, Uwe Boll y Rossella Drudi (la guionista de Troll 2. Sí, tenía guión.)

Inexplicablemente (¿?¿?¿?), la serie fue cancelada tras 12 capítulos.

Pues eso es todo, hamijos. Habrán más, pero dudo que peores. Cualquier aportación es relativamente – teniendo en cuenta los efectos adversos de ver según que cosas xD – bienvenidas 😀


Fútbol, educación, pulpos y spam

Enciendes la tele. Fútbol. Cambias de canal. Fútbol. Cambias de canal. Fútbol. Cambias de canal. Un pulpo -en directo, en un telediario- profetizando el resultado de un partido de fútbol. Apagas la tele e intentas pensar en qué momento este mundo se volvió loco.

No hay duda de que el fútbol se ha convertido en la religión -y el mayor spam – del siglo XXI. La sociedad paralizada por 22 multimillonarios pateando un balón. Los medios dejando en segundo plano cualquier noticia, sea política, social o cultural, nada es tan importante como el fútbol. Pocas veces he llegado a sentir tanto asco, tanta vergüenza ajena por este país (aunque estoy seguro de que en muchos otros también se habrá hecho), que solo es capaz de reunirse, de manifestarse multitudinareamente, para reclamar pantallas gigantes para ver el fútbol. A nadie le importa el paro, a nadie le importa en absoluto la crisis que afecta a este país; da igual lo que pase, pero la masa zombieficada de población quiere fútbol.

Y es ahí cuando se plantea lo poco que han cambiado las cosas a lo largo del tiempo, y es que al pueblo, pan y circo. El pueblo no quiere complicarse la vida, no quiere comerse la cabeza, quiere una televisión llena de Belenes Esteban, de realitys, de fútbol. Cualquier banalidad es bien recibida. Y en eso el fútbol es la joya de la corona.

Porque, realmente, ¿qué hace del fútbol un deporte tan especial? ¿Porqué no se celebra masivamente la victoria de España en un campeonato de ping pong o de dominó? De verdad, ¿porqué ganar un mundial de fútbol es un acontecimiento histórico para el país? ¿Va a mejorar nuestra calidad de vida (lo hará en la de los jugadores, entrenadores y mafiosos metidos en los equipos, pero tened por seguro que nosotros seguiremos teniendo el mismo sueldo de mierda)? ¿Y ese sentimiento de “hemos ganado”? ¿Es que cuando Almodovar ganó el óscar por “Todo sobre mi madre” alguien dijo “hemos ganado un óscar”? Sinceramente, no me siento identificado con los jugadores del mundial. No es una cuestión política, es una razón moral.

No apoyo a la roja, ni a la lila, ni a ninguna, porque para mí no tiene ningún significado, la cuestión es sencilla: si no me aporta absolutamente nada en ningún sentido, no me interesa. Esos a los que los medios llaman “héroes” son simples -y mentalmente, MUY simples- personas que han pasado toda su vida jugado a fútbol. No les quiero quitar el mérito, pero ellos están quitando el mérito a cualquier buen currante de éste país, cobrando una suma que ninguno de los que leerá ésto va a cobrar ni sumando los sueldos de toda su vida. Sencillamente, no me apetece alabar a esos que tanto chupan y tan poco hacen por nadie. Que alguien me explique porqué debería hacerlo.

Y recalco el efecto zombieficador del fútbol sobre la sociedad. Esta conversación he llegado a tenerla unas 10 veces durante estos días, con personas diferentes:

– ¿Menudo partidazo el del otro día, eh?

– Ni idea, la verdad es que no me gusta el fútbol.

– Bueno, a mí tampoco me mata. Sólo veo los partidos más importantes.

La realidad es así: es raro, y está bastante mal visto que a uno no le guste el fútbol, por lo que la gente tiende a hablar de éste aunque sea a modo de decir “Eh, mira. A mí también me gusta el fútbol, y hago mis deberes viendo algún partido de vez en cuando”.

Lo que más gracia me hizo fue una conversación que tuve el otro día, que fue la que definitivamente me animó a escribir este post (contexto: trabajo en la sección de televisores de un Alcampo):

– (guardia de seguridad del Alcampo) ¿A cuánto va España? ¿Cómo que no miras el partido, tú que tienes todas las teles de ahí para verlo?

– Ni idea, no me gusta el fútbol.

– ¿Qué dices? ¿Entonces qué te gusta?

¿Entonces qué me gusta? Pues todo lo demás, hoyga. Que aunque no lo parezca, hay vida más allá del fútbol.

Y realmente, uno de los aspectos que más me preocupa es que estamos dejando que el fútbol se entrometa en la educación. Al elevar a los jugadores a la altura de dioses, estamos consiguiendo que los “valores” (por llamarlos de alguna forma) de éstos sean el ejemplo a seguir por los niños. Chulería, falta de educación y deportividad… obviamente no define a todos y cada uno de los jugadores, pero yo creo que con esas palabras definimos a unos cuantos de los más importantes. No sé a vosotros, pero a mi me parece patético que este tipo de personas sean el modelo a seguir por los más pequeños, y nadie hace absolutamente nada por evitarlo – un ejemplo del culto y veneración exagerado es, sin lugar a dudas, el anuncio de Nike del mundial. Por cierto, gracias Nike; casi conseguís que acabe odiando Hocus Pocus de Focus :D-.

En fin, me guste más o menos, las cosas no van a cambiar, y mientras haya cualquier hecho que merezca ser tapado o disimulado, cualquier crisis, problema político o económico, allí habrá un buen partido de fútbol para hacernos olvidar todo lo que no interesa que nos importe.

Únicamente a modo de aclaración, y aunque parezca contradictorio: me gusta el fútbol. Me gusta el deporte en sí, jugarlo (aunque sea un patoso, las cosas como son). No estoy criticando el deporte en sí, sino el enfoque masivo e idiotizador del fútbol televisado. Como decía, tanto da que el deporte en sí sea el fútbol – alguien decidió que éste era el deporte más importante en nuestro país, tanto podía haber sido cualquier otro, que el efecto sería el mismo-.

Actualizo: un pequeño vistazo al grado de subnormalidad adherida a la euforía colectiva que clama a los futbolistas de héroes, de leyendas con piernas y de personas dignas de admirar.

Estos majetes se han llevado una prima de 600.000 euros por cabeza. 23 jugadores por 600.000 = 13.800.000 eurillos = 2.290.800.000 pesetas. 2 billones a pagar por un país en crisis. Vergüenza, asco e impotencia, porque aquí nadie se queja. Nos suben el IVA, la luz, recortan de aquí y allá, pero a nadie le importa que estos desgraciados se lleven ese dinero del Estado. Si es que, además de robarnos, les veneramos. Nos merecemos lo que tenemos -bueno, no todos, yo a estos no les daría ni la hora xD -.

“Cosplay” de Sin Cara (El viaje de Chihiro)

Esta vez me serviré de la frase de “vale más una imagen que mil palabras“, porque sinceramente, no sé cómo describir esto xD

Para quien no sepa quién es este personaje: se trata de Sin Cara, un extraño espiritu que acompaña, en la película de “El viaje de Chihiro” (del Studio Ghibli) a la pequeña protagonista.

¿Me diréis que no es gracioso? :D!