Geminoides; ¿sueñan los humanos con sus réplicas eléctricas?

Y yo que lo más parecido a un androide que había visto era el sofisticadísimo robot de Supersonic Man!

¡Este robot tiene un chasis de primera calidad!

Pues no, resulta que chafardeando la web del Festival de Cine Fantástico de Sitges descubro (además de que estrenan Melancholia, lo último de Von Trier) que los protagonistas de los carteles de este año son dos de los llamados geminoids, algo así como la evolución natural de los prototipos de androides que habíamos visto hasta ahora, con la particularidad de que son replicas exactas de personas reales.

Así pues, el geminoide de la izquierda corresponde a la réplica del profesor Hiroshi Ishiguro (desarrollador, a su vez,del proyecto Gemonoid), bautizada como Geminoid HI-1, mientras que la réplica de la derecha, denominada F Geminoid, corresponde a una mujer de identidad no relevada. Dentro del proyecto existe otro androide, Geminoid DK, réplica de Henrik Scharfe, profesor universitario danés.

Los robots de dicho proyecto son capaces de reproducir expresiones faciales, voces y ciertos movimientos, todavía muy estáticos pero que empiezan a reflejar un evidente progreso en el campo de la robótica.

Por si esto no fuera suficiente, desde el – frecuentemente – alocado Japón llegan otros proyectos: androides que cantan, simulan ser pacientes del dentista, o el prototipo más terrible de todos: el abrazobot.

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¿Merece la religión algún respeto?

Y es que ésta es una de las preguntas políticamente incorrectas por excelencia. Desde hace mucho tiempo soy ateo, y reconozco que, por mucho que lo intento, cada vez me es más difícil mostrar respeto por las creencias religiosas. Sé que en nuestra sociedad es moralmente inaceptable faltar al respeto a las creencias de cada uno, y entiendo que al ser algo tan personal se espere un mínimo de finura -de la misma forma que con temas políticos-, pero a menudo me pregunto… ¿qué respeto merece una de las herramientas más poderosas de manipulación masiva, y la excusa por excelencia para las mayores atrocidades que se han realizado en la historia de la humanidad? ¿Cuántas muertes, violencia,odio e ignorancia tendrá que seguir generando la religión para que perdamos el respeto por ella?

¿Es una utopía un mundo sin religión?

Sin ir más lejos, una de las cosas que más me ha mosqueado recientemente es ver cómo en nuestro post sobre un vídeo de una cesárea florecen comentarios bendiciendo a dios por sus logros y milagros. ¿Tan difícil es ver en estos casos la mano de la ciencia? ¿Es la religión algo que crece dentro de nosotros, o algo que nos meten con calzador?

Os dejo un vídeo en el que se desarrolla esta postura, y con el que coincido plenamente en todas las reflexiones:

Se acepta cualquier tipo de diálogo racional al respecto. Espero que no caigan muchos comentarios HOYGAN al respecto.

Feliz no-no-cumpleaños, Endless!

Afortunadamente, el fin del mundo se ha aplazado cinco meses (¡benditos errores de cálculo!)… y digo afortunadamente, porque de lo contrario hoy no estaríamos celebrando el cumpleaños de mi redactora favorita (vale: solo somos dos. Pero si hubiesen más, lo seguiría siendo xDD), Endless.

Y mientras aún espero esas deliciosas cupcakes de Plants vs. Zombies que me prometió vía blog por mi cumpleaños, he hecho una pequeña recolecta internetera y un delicioso pastel de photosh…errrr…chocolate blanco!

Y como sé que últimamente le ha dado mucho por Rebecca Dautremer… allá va una imagen de Benjamin Lacombe! Comor? Pues bueno, la cuestión es que estoy muy seguro de que Endless ya ha devorado todo lo habido y por haber de Dautremer, así que he optado por buscar algún autor similar… que seguramente también ya habrá visto. Pero que no se diga que no lo he intentado, oye xD

No se me ocurre mejor forma de acabar que con un poco de música, una pequeña curiosidad… y un beso y un abrazo enorme (en espera de poder hacerlo en condiciones el viernes, que nos veremos 🙂 )! Felicidades!

Un poco de Jazz Manouche en directo en Barcelona

Fue a mediados de los años 30 cuando empezaron a surgir algunas formaciones en clubs franceses del que acabaría denominandose como Jazz Manouche (o Gypsy Jazz); una fusión entre el jazz característico de la época (swing) y las tradiciones musicales gitanas centroeuropeas, de la cuál el máximo representante y propulsor fue Django Reinhardt.

De bien seguro conoceréis uno de los temas más míticos de éste, Minor Swing:

El género ha perdurado en el paso del tiempo, y de vez en cuando incluso no es raro escuchar algún tema en anuncios de televisión, en películas o, incluso, en algún videojuego (y es que servidor lo conoció y empezó a disfrutar gracias a ese gran Mafia: City of Lost Heaven, del cuál en un futuro espero que no muy lejano caerá algún post).

El caso es que desde hace algún tiempo me apetecía encontrar algún sitio en el que pusiesen o, algo que parecía bastante más improbable aún, tocasen en directo Jazz Manouche. Recuerdo haber estado googleando bastante sin éxito alguno, cuando, hace un par de semanas, de pura casualidad, buscando a-saber-qué, encontré la página web del Barcelona Pipa Club.

El Barcelona Pipa Club, como su nombre bien dice, era inicialmente un club de fumadores de pipa que se reunía frecuentemente para fumar y charlar. Con el paso del tiempo, el club abrió sus puertas organizando conciertos (principalmente de jazz) y diversas actividades. Tras varios cambios de sede, finalmente el Club lleva unos años asentado en el número 3 de la Plaza Real de Barcelona.

No sabía muy bien qué esperarme dada la poca información que circula por internet, así que finalmente me animé y, junto a un reducido grupo de conejillos de Indias – también conocidos como “amigos” – decidimos ver qué se cocía por el Pipa Club un domingo noche, día en el que, según la web, suelen hacerse las jams de Jazz Manouche.

El acceso al local es bastante curioso: no se trata de un local que esté a nivel del suelo, sino que está situado en una primera o segunda planta (en la puerta del local reza “Principal”). Así que entramos en la portería (que estaba abierta), subimos hasta el principal y entramos en el Club.

El Club, de ambiente íntimo y acogedor, es uno de esos pisos antiguos de Barcelona de techo alto y decoración clásica, con cada una de sus amplias habitaciones (amplias para tratarse de un piso, claro) habilitada para diferentes funciones; encontramos en ellas una pequeña barra de bar, sofás, un billar y, no menos importante, el escenario. No deja de llamar la atención la decoración y cantidad de detalles “piperos” que pueden encontrarse por todo el local…y es que no en vano el bar dentro del Barcelona Pipa Club recibe el nombre de Sherlock Holmes.

Así pues, tal y como rezaba la web, a partir de las 10 empezó la jam de Jazz Manouche a manos del conjunto Shine, del que me gustaría destacar, sin duda, su buen hacer sobre el escenario. La banda, compuesta por dos guitarras acústicas y contrabajo, tocó durante prácticamente tres horas (con descansos intercalados, evidentemente) temas del anteriormente citado género, dejando también cierto margen a la improvisación, con la entrada de un saxofonista a medio concierto.

Realmente es un gustazo, y algo practicamente inimaginable, encontrar un sitio con tan buen ambiente, música en directo de calidad, bien situado…y además, gratis. El precio de la bebida es más o menos equivalente al que podríamos encontrar en otros pubs por la noche, por lo que realmente, pocos o ningún inconveniente encuentro al lugar (en realidad, el único podría ser el espacio, y es que dadas las dimensiones del local, es muy fácil que se llene rápidamente).

Tras los conciertos, y también los días en los que no hay, suele reorganizarse la sala del escenario, colocando mesas (sillas las hay ya también durante los conciertos) y conviertiendola en un lugar perfecto para charlar con los amigos y tomar algo con buena música de fondo (los 2 días que he ido ponían música setentera-ochentera, tanto rock como pop).


Un punto a tener muy en cuenta es que, al menos los días de concierto y servicio de bar, en el local, aún siendo un club de fumadores, está prohibido fumar.

Barcelona Pipa Club abre todos los viernes, sábados y domingos a partir de las 6 de la tarde, y cierra alrededor de (tengo entendido) las 5 de la madrugada. Los viernes suele haber concierto (de diversos géneros, va variando todas las semanas; me comentaron que puede haber desde jazz hasta flamenco), los sábados únicamente abren como pub, y los domingos, a partir de las 10, concierto de Jazz Manouche de Shine.

Así que, si os gusta el Jazz y os apetece disfrutar de una noche tranquila charlando con amigos, ni os lo penséis dos veces 🙂

¡Demon cumple años!

Como siempre, felicitando tarde, pero es que he tenido poquísimo tiempo entre este fin de semana y hoy como para preparar un post. Aun y así, muchísimas felicidades para mi redactor preferido :D! Es una pena que hoy no nos hayamos podido ver porque tenía preparadas para ti unas cuantas cupcakes (no demasiado dulces, que ya sé que no te gustan demasiado) inspiradas en Plants vs Zombies.Pero bueno, no te preocupes que ya me las como yo por ti (no hace falta que me des las gracias, tranquilo). Aquí una cancioncilla que seguro que te gusta (o gustaba antes de que te dijese lo de “baby, quiero queso roñoso“):

¡Un beso enorme!

El caso Mari Luz y la justicia de Ana Rosa Quintana

Que la televisión de este país está podrida no es ningun secreto. Claro que hay cadenas y programas que intentan huir, en mayor o menor medida, de ese circo mediático del morbo y el cotilleo inmoral en que se ha convertido, pero ante noticias como ésta uno no puede hacer más que alegrarse de que, hace ya unos años, servidor decidiese ver la caja tonta con más o menos la misma frecuencia con la que se alinean los planetas.


Entrando en materia: a estas alturas, pocos desconocerán los antecedentes. El 13 de enero de 2008, Mari Luz, una niña onubense de 5 años, desaparecía sin dejar rastro. Dos meses después, el caso comienza a esclarecerse con la aparición del cuerpo ahogado de ésta, y con el primer claro sospechoso,  Santiago del Valle, con antecedentes penales relacionados con abusos sexuales a menores, y residente en las inmediaciones del suceso.
Desde entonces, el caso no ha dejado de ser incesante fuente de noticias y polémicas, en las que las declaraciones de los inculpados entorpecían la resolución de éste, a base de contradicciones y exculpaciones.

Sin embargo, el 25 de febrero de 2011, hace unos escasos días, se emitía en el programa de Ana Rosa Quintana, a modo de exclusiva, la declaración de la mujer del acusado, Isabel García, en la que finalmente confesaba la culpabilidad de su marido.

Ya de entrada resulta francamente increíble que, tras 3 años de investigación, dichas palabras hayan surgido frente a una cámara de televisión y no frente a un juez… y es que no es difícil conjeturar que la lucrativa maquinaria televisiva ha hecho uso de todas sus cartas en esta jugada.

Por ello, no es sorprendente que en cuestión de días haya salido a la luz todo el proceso de implacable persecución a la que los reporteros de Telecinco han sometido a Isabel García: la siguieron a lo largo de días, la acompañaron a desayunar, comer y cenar con cámaras y micrófonos enfundados, interrogándola y presionándola, indiferentes de los evidentes ataques de ansiedad e inestabilidad psicológica de ésta, con un único propósito: conseguir la exclusiva.

Claro que de cara a los medios Ana Rosa y su equipo se han apresurado a declarar que han hecho todo esto por “honor a la verdad”, por hacer justicia. No nos engañemos: nuestra justicia puede ser endeble y, probablemente, en muchos casos insuficiente, pero los jueces están para juzgar, y las televisiones -o eso se suponía- para informar.

No hace falta ver el vídeo entero que ha revelado El Mundo para hacer latente que eso que vimos en el programa de Ana Rosa poco o nada tiene que ver con el periodismo, y es que sinceramente me cuesta creer que la interrogadora (¿reportera?) de Isabel García, hipócrita y despechada, pretenda hacer justicia arrancando unas declaraciones a una persona con serios problemas psicológicos, sometiendola a un trato que, merecido o no, nunca deberíamos haber visto de manos de un supuesto medio “informativo”.

Comentando la noticia ayer con Endless, sin embargo, ella me decía que no tenía exactamente la misma opinión sobre el vídeo revelado por El Mundo, ya que en su opinión muy seguramente Isabel García no padecía en éste más que un severo caso de cuentitis, con tal de evitar a los periodistas. Personalmente, la cuestión va mucho más allá de ésto (aunque no deja de ser importante recalcar, como así lo han divulgado varios medios, que Isabel García es realmente discapacitada psíquica).

Así pues, la justícia de la que se enorgullece y promueve Ana Rosa Quintana es la justícia que debería justificar acosar a una discapacitada hasta arrancarle una confesión a cualquier precio (y, sinceramente, en el estado en el que aparecía Isabel García en el vídeo, lo mismo podía haber declarado a su marido culpable como haber afirmado con total convicción que era una rana).

¿De verdad queremos tener un grupo de periodistas carroñeros haciendo “justicia” en nuestras calles? ¿Esos presuntos periodistas que llenan nuestras pantallas de sensacionalismo, morbo, caspa y patrañas, y que no dudan en inventar una exclusiva en caso de no encontrarla? (y otro punto a tener en cuenta: al principio de la investigación del caso, Isabel García ya había dado parte de la culpabilidad de su marido, retractandose a última hora).

Lo peor de todo es que sí, supongo que tenemos la televisión que nos merecemos. Por cada minuto que alguien decide dejar su tiempo en manos de los profesionales de la barbaridad y la desinformación, por cada vez que se aplaude una noticia de este tipo, una noticia que, en palabras de Ana Rosa, «todo periodista hubiese querido dar».

La metamúsica

Porque otro nombre no se me ocurre para estas genialidades.

(Offtopic: tengo que volver a ver las películas de Los cazafantasmas. Y convenced a Endless para que las vea conmigo, que la pobre no las ha visto nunca (!) y piensa que son malas.)

Y para los que SIEMPRE habíais deseado escuchar un remix de los Bee Gees y Pink Floyd:

Y, para concluir, lo que yo diría que a estas alturas es todo un clásico en la red: