¿Merece la religión algún respeto?

Y es que ésta es una de las preguntas políticamente incorrectas por excelencia. Desde hace mucho tiempo soy ateo, y reconozco que, por mucho que lo intento, cada vez me es más difícil mostrar respeto por las creencias religiosas. Sé que en nuestra sociedad es moralmente inaceptable faltar al respeto a las creencias de cada uno, y entiendo que al ser algo tan personal se espere un mínimo de finura -de la misma forma que con temas políticos-, pero a menudo me pregunto… ¿qué respeto merece una de las herramientas más poderosas de manipulación masiva, y la excusa por excelencia para las mayores atrocidades que se han realizado en la historia de la humanidad? ¿Cuántas muertes, violencia,odio e ignorancia tendrá que seguir generando la religión para que perdamos el respeto por ella?

¿Es una utopía un mundo sin religión?

Sin ir más lejos, una de las cosas que más me ha mosqueado recientemente es ver cómo en nuestro post sobre un vídeo de una cesárea florecen comentarios bendiciendo a dios por sus logros y milagros. ¿Tan difícil es ver en estos casos la mano de la ciencia? ¿Es la religión algo que crece dentro de nosotros, o algo que nos meten con calzador?

Os dejo un vídeo en el que se desarrolla esta postura, y con el que coincido plenamente en todas las reflexiones:

Se acepta cualquier tipo de diálogo racional al respecto. Espero que no caigan muchos comentarios HOYGAN al respecto.

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Adiós, Obús

Por desgracia, es el segundo post que hago por la muerte de un animal. Esta vez se trata de mi perro Obús (peculiar nombre para un chihuahua, lo sé), el chihuahua que lleva formando parte de nuestra família unos 10 años. Lo cierto es que se veía pachucho desde este invierno, pero como todos los años le disgustaba tanto esa época, no le dimos demasiada importancia creyendo que salía poco de su caseta por el frío y porque estaba haciéndose mayor y allí acurrucado se sentía bien.

No me apetece explicar ahora mismo cómo estaba este último mes, sólo decir que estaba muy pachuchillo y me esperaba su muerte en cualquier momento (por la sintomatología, segura al 99% de que tenía cáncer avanzado). Y sinceramente, no me gusta desear la muerte de nadie ni de ningún animal, pero tampoco me gusta ser egoísta y sabía que lo estaba pasando mal (aunque no nos lo hiciese saber con ningún tipo de queja), así que ahora, descansando, es donde mejor está. No quiero ponerme demasiado triste (inevitable, desgraciadamente), pues ha sido muy feliz todos estos años, ha tenido un buen terreno para correr, todo tipo de caprichos y lo más importante de todo, una família que le ha dado cariño hasta el final.

En fin, me coge en mala época porque empiezo exámenes el lunes y estoy viendo que no me voy a poder concentrar nada, especialmente hoy, que por ahora no he hecho nada. Siento haber escrito el post tan mal pero es que no me salen las palabras y sólo quería escribir para desahogarme un poco y dejar en este blog un huequecito para él, por su compañía, su cariño y su fidelidad.

Nuestros 2 minutos de odio por Bin Laden

Hoy ha saltado la noticia de la muerte de Bin Laden. Americanos orgullosos ondean sus banderas, Obama obtiene un nuevo soplo de popularidad y líderes de todo el mundo felicitan la actuación y buen hacer del gobierno norteamericano. Todos contentos.

Y yo me pregunto… ¿aquí que ha pasado?

En cuestión de horas, se han divulgado y, posteriormente, desmentido, imágenes del cadáver del archiconocido terrorista; otro gran ejemplo de cómo nuestros medios de comunicación son torpes, fáciles de engañar y trivialmente manipulables.

Y, por desgracia, nosotros reunimos también muchas de estas características. Dicen que estamos en la era de la información, aunque se podría decir más bien que estamos en la era de la sobredosis de información. Nos bombardean a información, día tras día, minuto a minuto. Cientos y cientos de noticias que no tenemos tiempo a digerir, por lo que nos parece notablemente más que aceptable que nos las den bien masticadas y, porqué no, “reflexionadas” de antemano. Así, los medios cada vez tienden a mostrarnos su opinión sobre los hechos prácticamente por encima de los propios hechos, y nosotros cada vez tendemos más a hacer de la opinión de otros la nuestra.

Lamentablemente, algo que podría parecer tan exagerado realmente no lo es tanto. Recuerdo no hace mucho, estando en casa de un amigo, cómo su hermana, de unos 17 años, al ver una noticia de Gadafi en el telediario, comentaba que “daba mucho miedo, y a ver si lo mataban ya”. Y es que, como Orwell ya confabulaba en 1984, nosotros ya tenemos nuestros rincón del odio, nuestro propio Goldstein a quién odiar. Esos villanos, terribles y feos terroristas que aparecen por la televisión, de los que no conocemos más que lo que nos cuentan, pero que odiamos tanto. Esos terroristas que, curiosamente, meses antes negociaban con nuestros gobernadores, a los que compraban armas y estrechaban las manos con una sonrisa en la boca, esos terribles desalmados en los cuáles nuestros jefes de estado no repararon de su villanía por pura ¿ingenuidad?

Por esto mismo se me hace patético ver a norteamericanos celebrando la nueva, a los políticos felicitando la actuación estadounidense, a Obama ganando futuros votos por tal hazaña. Muchos la califican como “el triunfo de la libertad”, pero a mí me lo parece más bien el de la estupidez.

En primer lugar, por la inconsistencia de las pruebas del hecho. No creo que sea una locura pensar que ésto no es más que una estrategia para que Obama vuelva a ganarse el respeto de su nación (respeto que ganó básicamente por su cara más que por sus acciones, sinceramente) pocos días después de haber anunciado que volvería a presentarse en las elecciones.

Y, por otro lado, no hay que dejar de margen que Bin Laden nunca ha dejado de ser en sí una caricatura para todos nosotros. Son 10 años de impacto mediático en la que nos han mostrado que debemos odiarle y temerle, mostrandonoslo como el causante de todo mal… y sin embargo, no dejan de ser curiosos los vínculos económicos que unen a la familia bin Laden con la del expresidente Bush (tanto hijo como padre), ni tampoco pasa desapercibido el curioso hecho de que los atentados del 11S desencadenasen la excusa perfecta para que Estados Unidos iniciase una guerra en la que, curiosamente, parece que el mayor interés no era la “venganza” – o justicia, como los medios se apresuran siempre a matizar -, sino el petroleo.

Sea como sea, aquí tenemos a un novel de la paz reivindicando el asesinato, aquí tenemos a todos nuestros políticos vitoreándolo, y aquí tenemos a todos los que se alegran de que ese hombre tan feo y malo haya muerto, y que se haya hecho justicia.

Lo importante es que odiemos a quienes nos digan que debemos odiar. Así podemos dejar que nuestros benevolentes políticos puedan seguir haciendo lo que mejor saben hacer: matar, robar y manipular a sus anchas.

Saramago: “Entraré en la nada y me disolveré en ella”

Así fué como describió este gran escritor, en el 2005, cómo sería su muerte. Y así esperemos que así haya sido, porque  Saramago nos dejó ayer día 18, a la edad de 87 años por leucémica crónica. D.E.P.

“Al día siguiente no murió nadie. El hecho por absolutamente contrario a las normas de la vida causó en los espíritus una perturbación enorme, efecto a todas luces justificado, basta recordar que no existe noticia en los cuarenta volúmenes de la historia universal, ni siquiera un caso para muestra, de que haya ocurrido un fenómeno semejante, que pasara un día completo con todas sus pródigas veinticuatro horas contadas entre diurnas y nocturnas, matutinas y vespertinas, sin que se produjera un solo fallecimiento por enfermedad, una caída mortal, un suicidio conducido hasta el final, nada de nada, como la palabra nada…”

(Fragmento del libro de Intermitencias de la muerte, de José Saramago).

Fallece el bebé de Dalila por un error médico

Y de la manera menos inesperada. El error de una enfermera ha sido el que ha acabado con la vida del bebé, Rayán, el hijo de Dalila (primer caso mortal de la gripe A en Españ). La enfermera, al parecer, era un suplencia de verano y era el primer día que trabajaba en la UVI de neonatos del Hospital Gregorio SATSE, con lo cual, la experiencia con neonatos era nula.

El error de ésta a sido administrarle la alimentación por vena en vez de por la sonda nasogástrica. Según he escuchado por la televisión, confundió la alimentación con la medicación y la conectó a la vía en vez de a la sonda. En fin, un error profesional en toda regla.

Dalila, madre del bebé
Dalila, madre del bebé

La enfermera se encontraba con una compañera que la supervisaba, la cual, unos momentos antes del suceso tuvo que dejarla al cargo de la situación porque se tuvo que ausentar durante un momento para atender una urgencia. Así que no sólo han sido apartada la enfermera que cometió el error, sino que también la compañera. La causa no la sé exactamente, porque digo yo que si eres enfermera (preguntármelo en 2 años cuando acabe la carrera) y en una situación de emergencia tu compañera se tiene que ausentar un momento, creo que leer el nombre del envase de la alimentación que se administra por sonda no es tan difícil, no lo sé, la verdad.

Después del error cometido, los médicos del hospital trabajaron toda la noche para intentar salvar la vida del pequeño, no obstante, falleció a las 12:20. La causa de la muerte fue una “embolia fulminante“.

En fin, que sólo tenéis que imaginaros a la familia del pequeño. En menos de dos semanas han tenido que asumir la muerte de la madre, Dalila, y la de su bebé. El marido de Dalila ha dicho que “no he contado con abogados; en este momento toda mi preocupación y tiempo es para mi hijo

Aunque ponerse en el lugar de la enfermera tampoco debe de ser muy agradable. Entre el cargo de conciencia que se le habrá quedado, la posible inhabilitación laboral por un tiempo, el currículum y todo lo demás…

Muere Michael Jackson por ¿abuso de morfina?

Como todos ya sabemos (o eso imagino), este pasado jueves 25, Michael Jackson fallecía en su casa de Los ÁngeMichael_Jacksonles a sus 50 años de edad a causa de una parada cardiorrespiratoria.

¿El porqué? Al parecer aun no se sabe. La familia del cantante asegura que éste recibió una gran dosis de morfina justo antes de fallecer. El padre de Jackson, Joe Jackson comentó que tenía pensado llevar a su hijo a un centro de rehabilitación de California, ya que al parecer, Michael era adicto al calmante Oxitocina (recibía una inyección diaria).

Los medicamentos le fueron prescritos a causa de la rotura de una vértebra y una pierna.  Lo curioso del asunto es que su doctor, desde la muerte de M. Jackson continúa en paradero desconocido. Es por eso que se rumorea que el doctor le administró una dosis de Demerol (un analgésico narcótico) que en grandes dosis podría resultar letal.

En consecuencia, las autoridades policiales han abierto una investigación sobre la muerte de M. Jackson, que incluye la búsqueda del médico Conrad Murray, pues es uno de los primeros testigos de la muerte del cantante. Y como la autopsia realizada no aclara los acontecimientos de la muerte (únicamente que se trata de un traumatismo), la declaración de Murray podría ser clave.

También se está investigando acerca de una llamada de un hombre sin identificar, al número de emergencias 911 desde la casa a las 12:21 (hora local). Lo primero que éste dijo fue que “Necesito una ambulancia tan pronto como sea posible”, seguido de “necesita ayuda, no respira, intentamos reanimarlo pero no responde”. El hombre no identificó a la víctima como Michael Jackson, únicamente dijo que se trataba de una persona de 50 años y que se encontraba en la cama.