Crítica: Shame, de Steve McQueen. Jugando a ser polémicos.

Hacía mucho tiempo que no salía del cine sintiendome tan estafado (y no tan solo por el ya característico precio abusivo de las entradas). Y es que, después de una racha bastante buena de películas vistas en la pantalla grande, me la han colado. Y bien colada, si señor.

Shame es el segundo film de Steve McQueen, un director que, aún teniendo una muy corta trayectoria a sus espaldas, ya se ha ganado el beneplácito de la crítica. Su opera prima, Hunger, cosechó muy buenas críticas por todo el mundo, y de hecho hacía bastante tiempo que había oído hablar de ella y tenía pendiente echarle un ojo… y precisamente, por todas las ovaciones que había recibido su obra, Endless y yo acabamos este sábado en el cine, viendo su nueva película.


Una de esas ocasiones en las que el trailer es notablemente superior a la película

El planteamiento de Shame parte de lo que, lamentablemente, hoy por hoy continua siendo uno de los principales tabúes en el cine: el sexo. El protagonista de la cinta, interpretado por Michael Fassbender (que repite con McQueen), es Brandon, un snoob neoyorquino treintañero, atractivo, y con una vida sexo-afectiva más bien turbia. No son muchos más los datos que conoceremos sobre él a lo largo de la película, ya que McQueen apuesta, de forma a mi parecer arriesgada, por no facilitarnos detalle alguno sobre los protagonistas, dejandolo a la imaginación del espectador y, consecuentemente, al menos en mi caso, consiguiendo que no sienta la más mínima empatía, conexión o interés por ninguno de sus personajes.

Así pues, la rutinaria, fría y solitaria vida privada de Brandon, marcada y condicionada por su adicción al sexo (que ojo, a mí tampoco me parece tan impresionante: a día de hoy me parece muy triste considerar la masturbación y el material pornográfico como algo tan polémico como se quiere dar a entender en la película, e incluso, aunque no sea ni mucho menos mi caso, el recurrir a la prostitución o a los chats eróticos en vivo por internet) se ve de pronto abruptamente perturbada por la inesperada aparición de su hermana Sissy, que sufre también de una convulsa vida sentimental de la que, no, tampoco nos cuentan mucho. De este modo, al romper su habitual aislamiento social, Brandon empieza a sentirse más incómodo y deprimido, ya que repara en mayor medida en su condición, y en su impedimento de establecer un vinculo sentimental estable con ninguna persona.

Escena random #1

Escena random #1

Algo que podía haber sido un interesante punto de partida se convierte, prácticamente de buen principio, en algo tedioso y pretencioso. Las primeras escenas, con un desnudo frontal de Fassbender que no buscan más que la polémica (porque, sinceramente, aporta a la película lo mismo que un protagonista de Crepúsculo cada vez que se quita una camiseta por el motivo más ridículo ), se suman una tras otra a un buen puñado de escenas sexuales demasiado rebuscadas, en las que apesta demasiado el tufillo polémico-moralizador que se le ha pretendido dar a la película, aún cuando peca de que prácticamente no sabemos nada de Brandon y, por lo tanto, no hay forma de sentirse incómodo con lo que vemos.

Sí que es cierto que en algunos puntos de la película McQueen trata de conectar los personajes con el espectador, pero a mi parecer, de forma exageradamente tramposa y superficial: tenemos una de las escenas que más ha dado que hablar, y es a Sissy interpretando una particular versión de New York, New York, de Sinatra. Dos minutos de primeros planos a Sissy cantando, dos minutos en los que uno se pregunta si alguien ha metido un empalme de otra película, ya que viene a ser como meter enmedio de Rambo a Isabella Rosellini cantando Blue Velvet. Muy bonico, sí, pero a cuento de nada.

Otro de los golpes de efecto habituales de McQueen en el film son los laaargos planos fijos, planos que en otras películas pueden llegar a ser desgarradores (Funny Games), reveladores (Celebration), incómodos (La pianista), y que en Shame se quedan en puramente insípidos, acompañados de diálogos pretendidamente profundos pero muy poco inspirados. Y el problema es que ni los diálogos son interesantes, ni los silencios tienen algo que transmitirnos. Me remito, si no, a la escena en la que vemos a Brandon saliendo a correr. Apasionante.

Es difícil defenderla siquiera a nivel estético, ya que si bien Drive me pareció similarmente vacía y superficial, al menos en ésta cuidaban al dedillo la fotografía y la música (que ojo, la banda sonora de Shame me gustó, pero me pareció forzado y pedante la inclusión de piezas clásicas en la banda sonora).

En fin, que McQueen entra de cabeza en mi lista negra de directores videocliperos que procuraré evitar (lista en la que Uwe Boll tiene una plaza vitalicia), y es que, desde luego, no siempre hay que dejarse llevar por la crítica (citando uno de mis dichos favoritos, las opiniones son como los culos, cada uno tiene el suyo)… aunque eso sí, tiene delito leer a toda la gente que defiende la película porque enseña carne y pechuga, y se queja de que no van a premiarla en los Óscars porque son unos retrógados, básicamente porque ni los Óscars dicen nada sobre la calidad de una película (*coff,coff*, Titanic), ni en este caso la película, por muy “arriesgada” que pueda ser, merece gran premio.

Bueno, me alivia al menos saber que en esta ocasión no me espera una prominente ristra de comentarios HOYGANS, como ocurrió en el fantabuloso análisis de Crepúsculo.

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¿Merece la religión algún respeto?

Y es que ésta es una de las preguntas políticamente incorrectas por excelencia. Desde hace mucho tiempo soy ateo, y reconozco que, por mucho que lo intento, cada vez me es más difícil mostrar respeto por las creencias religiosas. Sé que en nuestra sociedad es moralmente inaceptable faltar al respeto a las creencias de cada uno, y entiendo que al ser algo tan personal se espere un mínimo de finura -de la misma forma que con temas políticos-, pero a menudo me pregunto… ¿qué respeto merece una de las herramientas más poderosas de manipulación masiva, y la excusa por excelencia para las mayores atrocidades que se han realizado en la historia de la humanidad? ¿Cuántas muertes, violencia,odio e ignorancia tendrá que seguir generando la religión para que perdamos el respeto por ella?

¿Es una utopía un mundo sin religión?

Sin ir más lejos, una de las cosas que más me ha mosqueado recientemente es ver cómo en nuestro post sobre un vídeo de una cesárea florecen comentarios bendiciendo a dios por sus logros y milagros. ¿Tan difícil es ver en estos casos la mano de la ciencia? ¿Es la religión algo que crece dentro de nosotros, o algo que nos meten con calzador?

Os dejo un vídeo en el que se desarrolla esta postura, y con el que coincido plenamente en todas las reflexiones:

Se acepta cualquier tipo de diálogo racional al respecto. Espero que no caigan muchos comentarios HOYGAN al respecto.

Serie recomendada: Riget

No quiero enrollarme y me enrollaré. Y es que, señoras y señores, Riget lo merece.

Me cansa la previsibilidad de las series. Empiezas una serie, sabes que es una comedia. Te encontrarás chistes cada 30 segundos. Empiezas otra, esta vez de acción. Tiros, persecuciones, bombas. Otra, ahora un drama. Lágrimas, relaciones rotas, muertes. Todas y cada una de ellas, independientemente de su calidad, pecan de partir de un patrón repetido hasta el desgaste; con alguna u otra puntual variación, nos encontramos los mismos arquetipos, las mismas tramas, la misma plantilla a seguir que hemos visto mil y una veces, llevada con mayor o menor gracia.

Las cosas como son: a la hora de ver una serie uno no suele tener demasiadas pretensiones, ni espera ser sorprendido (vamos, al menos yo me he acostumbrado a no serlo)… pero sin embargo, en ocasiones, uno se topa con algunos casos peculiares, algunos casos en los que todo se sale de los patrones e, increíblemente, todo funciona a la perfección.

Y precisamente Riget encaja perfectamente con esta descripción. Sigue leyendo

Crítica de Cómo entrenar a tu dragón

Lo cierto es que no había visto aun la película porque por el trailer no me llamaba demasiado la atención. Me daba la sensación de que era demasiado infantil (incluso para mí, sí) y que por lo tanto tendría un humor bastante tonto.

Pero después de ver la valoración en varias páginas y opiniones pensé “oye, ¡pues no debe de ser tan mala!“. Así que ayer al fin la vi, y he de decir que me pareció preciosa, me encantó :D! Tiene un buen diseño de personajes/dragones, buena animación, BSO, y aunque con algo de humor infantil, recomendable para cualquier adulto que disfrute de la animación como un niño (he aquí yo xD).

Aunque toque un tema algo típico en el mundo del cine como es el de que un niño del que se espera mucho y no da el resultado esperado, la película en general me ha parecido original.  Lo mejor: el final inesperado y esperado a la vez, pues hay una escena en la que no se espera que apareca en una película infantil.

En conclusión, si os gusta la animación y aun no la habéis visto, ya sabéis qué toca :)!!

Os dejo con un fanart que me ha encantado.

FanArt realizado por Mar-ka.

Grandes bandas sonoras de videojuegos (I): Grim Fandango

Son muchos los motivos por los que, hoy por hoy, podriamos considerar a los videojuegos como el octavo arte. Y es que ya sea por sus guiones, por su ambientación o bien por su diseño, los videojuegos han evolucionado hasta convertirse en una nueva expresión artística en la que se dan cita múltiples y dispares vertientes del arte.

Así pues, de la misma forma en que nos puede venir enseguida a la cabeza la melodía de Tubular Bells con tan solo pensar en El exorcista, muchos videojuegos van estrechamente ligados a una banda sonora que, lejos de quedarse simplemente en su función de “acompañar la imagen”, la refuerzan y le dan un encanto que, frecuentemente, sería muy difícil conseguir de otra forma.

Y es por eso que me gustaría hacer un pequeño repaso en varios posts de las bandas sonoras más entrañables y que mejor han enriquecido la experiencia de juegos que, ya de por sí, pueden ser consideradas auténticas obras maestras dentro de su género.

Y qué mejor forma de empezar que con uno de los últimos clásicos de la otrora genial LucasArts. Sigue leyendo

Mary and Max, porque la animación no es sólo para niños

No os extrañará en absoluto ver en este blog que se recomiende una película de animación, pero la cosa cambia si os digo que este post no está escrito por Endless (ya pueden comenzar todos los WTF xD).

Y es que he de admitir que no fue hasta que vi los primeros minutos de La princesa Mononoke, hace ya un porrón de años, que empecé a pensar que el cine de animación era mucho más que las películas de la factoría Disney y cosas por el estilo, llenas de principes y princesas, hadas y brujas, tópicos y una alarmante falta de creatividad. Y es que, de hecho, el género ni siquiera ha de ser para niños.

Aunque el filón habitual de este tipo de cine suele centrarse en películas infantiles y poco arriesgadas, de argumento plano de cabo a rabo, también hay excepciones, una pequeña minoría (valga la redundancia) que hace entrever que es un género poco y mal aprovechado, ya que todavía quedan muchos niveles que explorar. Y dentro de esas excepciones, tenemos a Mary and Max.

Así pues, la película nos presenta la historia de Mary, una niña australiana introvertida y con unos padres difíciles – su madre alcohólica, su padre obsesionado con la taxidermia, ambos ignoran a su hija- y Max, un judío americano con síndrome de Asperger, que sufre constantes ataques de ansiedad. La pareja protagonista se conocen por medio de una casualidad, y entablan una cuanto menos curiosa amistad por medio de las cartas.

De buen comienzo, la factura técnica de la película es impecable – aún a pesar del curioso detalle de que podemos ver, si nos fijamos, las huellas de los dedos de los encargados de moldear los elaborados personajes y decorados del film-, y con o sin ayuda del ordenador (de esto no estoy seguro, pero sospecho que habrán efectos generados por ordenador por lo perfectas que son muchas de sus escenas, con resultados que personalmente veo muy difíciles de conseguir con simple Stop Motion). Durante la cinta no tienen ningún tipo de reparo en recrearse en todo tipo de detalles en los escenarios, dotando así de vida hasta el más pequeño rincón de éstos.

Sin embargo, no todo el peso recae sobre el apartado técnico, sino que detrás de todo eso tenemos un guión trabajado que toca muchos, muchísimos aspectos de nosotros mismos, de nuestros miedos frente la sociedad, de la soledad, de nuestras frustraciones, de la imposibilidad de entender el amor, de enfrentarnos a éste, de la fuerza de voluntad frente las adversidades, de la impotencia de haber nacido en el sitio equivocado y a manos de personas que no pueden cuidar ni de sí mismas.

En conclusión, personalmente se ha convertido en una de mis películas de animación favoritas. Quizás porque, desgraciadamente, me sienta identificado en algunos puntos de ésta, o quizás por su excelente acabado visual, o bien quizás porque, en conjunto, el resultado es tan bueno que nos hace olvidar que estamos viendo figuras de plastelina. Sea por el motivo que  sea: muy recomendable.

Rhapsody regresan…y en plena forma

Después de que lanzasen gratuítamente el tema Sea of fate, que aún mejorando el nivel respecto sus dos últimos trabajos más recientes (y más exactamente, ese fállido y soporífero Triumph or Agony) tampoco podía decirse de él que fuese un grandísimo tema, ahora nos llega al fin la muestra de que la banda aún puede hacer canciones a la altura de sus clásicos: Reign of terror.

Por lo que se comenta en la red, es el tema más cañero del nuevo disco (personalmente me recuerda muchísimo al estilo que tenían en el genial Power of the dragonflame -esta gente siempre tan original con los nombres xDDD-, mezclado con un toquecillo de Adagio). Se han filtrado más canciones (que corroboran que podemos esperar un buen disco), que podréis encontrar en Jim 2.0. (blog muy recomendado, por cierto), aunque no para descargar y tampoco el disco entero, un poco por preservar la “ilusión” del lanzamiento oficial.

Espero que os guste la canción, yo llevo unos días que no me la quito de la cabeza 🙂 Y por cierto, supongo que este será el penúltimo post que dedico al asuntillo, que tampoco quiero saturar el blog de esto (no lo haría si no fuese uno de mis grupos favoritos xD). El post que me reservo ya es para hacer la crítica entera.

Ale, me voy otra vez a mi guarida a seguir estudiando para los parciales… no esperéis más posts míos hasta el lunes (el finde Endless y yo nos vamos de escapada 🙂 )  xD

P.D: Sí, el que grita lo de Mighty, inmortal y nosequémás Rhapsody es Christopher Lee, que ha vuelto a colaborar con la banda (aunque lo que oímos en esta canción es una “marca de agua” de la promo que se ha filtrado).